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Rompiendo Muros nº 7

Desde demasiados kilómetros
vuelvo a verte,
vuelvo a sentirte
a tenerte
a quererte
Son muchos meses y días,
son muchas noches frías;
pero el polvo del camino
sigue pegado a mis recuerdos,
a mis dedos,
a mi aliento.
Te siento cerca de nuevo,
arrebatando todo a la vida:
digna,
con ganas de gritarme:
¿por qué me miras?
Te siento como hace poco te sentía:
cercana, viva, mía.
Déjame volver, a quemarme con tu sol.
Déjame otra vez mirarte.
Déjame otra vez caminar contigo
y que el mundo nos deje
con nuestra alegría y tristeza
con nuestra vida.
Rompiendo Muros nº 6

Hoy acaba el camino,
mis pies están cansados.
Debo de pensar en el viaje
en los pasos, en los árboles
en el tiempo que ha pasado
y hoy se detiene.
Y vuelvo a revisar mis notas,
mis fotos,
mis cenizas.
Vuelvo a ver tus ojos negros
tus largas trenzas y tu camino cansado.
La vida se vuelve infierno y un respiro.
La vida se vuelve frío y un abrigo.
La vida se vuelve muerte y sonrisa.
No dejes que te invada el caminar del tiempo,
cada día da un salto a la vida,
da una sonrisa.
Rompiendo Muros nº 5

Me miras
y esperas que mi sonrisa
te devuelva el precio de tu vida.
Me miras y no entiendes,
no sabes y no dices.
Igual que yo, que no entiendo,
no sé y no digo.
¿Qué hay detrás de tu tiempo
si no lo puedo compartir,
aunque sea sólo por un minuto conmigo?
Intentar entender y que me entiendas.
Que lo que digas sea cierto así como lo mío.
Y que lo que digas valga más.
o como poco,
lo que vale lo que yo digo.
Dejar que el tiempo nos una,
aunque sólo sea por un instante
(el fotográfico)
y que sin palabras, sin gestos:
sólo nuestras negras pupilas se entiendan, se sepan y sé digan.
No cierres los ojos a nadie, no escondas
todo lo que sabes,
todo lo que tienes,
todo lo que eres.
Rompiendo Muros nº 4

Caminas, llevando la vida en tu espalda.
Caminas, porque sólo con tus pies
vas a abandonar mi sombra
aunque tranquila,
yo me quedo
yo espero.
He de esperar, a ver pasar el tiempo,
tus pasos,
tus días
y el viento.
He de esperar con mis bultos.
En una simple tela llevas tu vida,
tus recuerdos,
tus ilusiones,
tus sueños.
No sirven mis manos para tantas cosas.
No hay tiempo para archivar recuerdos,
tengo los armarios demasiado llenos.
Debo quemar mis maletas, no necesito tanto equipaje.
Rompiendo Muros nº 3

Dos ojos negros, responden a mis preguntas
me interrogan,
me sonrojan;
dos ojos negros cuentan más que miran
Sobre un suelo de cenizas,
de restos de mil batallas
te levantas como un simple sueño, un suspiro.
Me miras y no me ves.
Me oyes y no me entiendes.
Duermes, sueñas: simplemente vives.
El sueño (tu vida) en medio de un árbol
seco, muerto y sin futuro.
Sonríe
para que se se sequen las lágrimas,
se seque el dolor,
las penas
y el hambre.
Sonríe
par que tu sueño sea el alma que circula por mis venas.
Sonríe
y lléname de vida.
Un día sin risa y sin alegría, no es un día;
es una noche, es un triste mentira.
Rompiendo Muros nº 2

Y si al mirar atrás no ves sus dos ojos negros,
no ves sus manos,
sus brazos,
su frágil cuerpo.
¡si no ves, ...!
Entonces ¿qué ves?
No necesito decir nada.
Tú lo dices todo;
Sólo tengo que seguir tus dos ojos negros.
-Ven y sígueme.
Mirar por el objetivo es fácil,
“levántate y anda”
Porque sin ti los días son como un grito ahogado en el silencio.
Rompiendo Muros nº 1

Aborde tu barca,
como quien busca algo
por lo que gritar.
Fui como un niño
babeando arroz,
por protestar.
Y sin palabra alguna
me sentí atraído:
Su larga melena
me envolvió,
como anzuelos
con cebo para hombres.
Su mirada,
me cambio de rumbo;
su mirada,
me cambio de bando;
su mirada...
Su palabra,
me lleno de vida;
su palabra,
me creo esperanza;
su palabra...
Me agarró las manos
y sin otra seña,
me llamó.
Me acogió en su barca,
me limpio mi herida
y sus dos ojos negros
me llevaron a su orilla.



